Al Pie de la Montaña

Desvelos de un tecolote loco

CANTA Y NO LLORES


PUBLICADO EN EL NORTE EL 29 DE NOVIEMBRE DE 2012
Es imposible no perturbarse al estar frente a la “obra negra” de Francisco de Goya. Cada imagen es un alarido de dolor, un reclamo del pintor hacia su tiempo. Su creatividad lo exorcizó del horror que advirtió en el espíritu humano. Yo confieso que en mi afán por comprender lo incomprensible he perdido el grito que necesito verter sobre esta página a unas horas de que tome posesión Peña Nieto como Presidente.

Cuando el 1 de julio el presidente del IFE anunció el triunfo de Peña Nieto los priistas escucharon a su candidato dirigirles un mensaje que alguien más escribió y que él tuvo que leer. La escena de tan siniestro festejo con cascada de papelitos tricolores y una familia instruida para sonreír a las cámaras fue amenizada, casi como un accidente de la superproducción, por un coro muy ad hoc con tan lamentable acontecimiento: “Y… canta y no llores…”.

Hay todo un aparato trabajando para despistar nuestro dolor. Su triunfo es, precisamente, deshumanizar nuestra percepción de lo real. Terminamos creyendo que quizá estamos exagerando la nota; o que tal vez nos falta aceptar que la vida es cruel. Ahogamos nuestra confusión entretenidos en una guerra de declaraciones frívolas mientras jugamos a explicarnos la decadencia sin advertir que al intentarlo nos denigramos.

No se trata de discutir gabinetes, ni de confiar en supuestos pactos “nacionales” que son firmados por partidos políticos en los que sólo 2.4 por ciento de la población mexicana deposita su plena confianza (según encuesta de este año de la Segob). Se trata justamente de evitar caer en distracciones cuando lo que se está comprometiendo es el gozo de las cosas más sencillas.

Estamos frente a un desafío histórico en el que las reacciones puramente intelectuales nos condenan al cinismo, pero complementadas con una lógica emocional podrían despertar nuestra creatividad. Por eso es importante sacar el llanto y validar nuestra tristeza. No hay respuesta más valiente ante la descomposición de la política que rehuir al protocolo de los resignados y declararnos vivos y conscientes.

Porque mañana 1 de diciembre tenemos una cita con nuestro destino. Veremos a la máxima expresión de la frivolidad y de la prepotencia recibir licencia para matar y coaccionarnos. Esto nos condena a una dictadura de facto. Nos recordarán a palos el peso de la “verdad legal”, pero con esto sólo irá perdiendo sentido la ley, de la misma forma que la impostura ha vaciado de significados a la política.

¿Qué distingue a nuestros gobiernos de una banda de delincuentes armados? Peña Nieto ganó la Presidencia valiéndose de la ignorancia, que es mucha, y del hambre, que es insoportable. ¿Quién se atreverá a respetarlo como Presidente?

Lo que está ocurriendo en México es mucho más grave que la impunidad con la que se despide Felipe Calderón, o el triunfo del vacío moral que representa Peña Nieto. Estamos en una encrucijada histórica y dudamos qué papel asumir. Nos confunde la superproducción que hace pasar por normal la decadencia y que le llama “daño colateral” al sufrimiento de las 300 mil víctimas de la guerra perdida.

Quizá los escépticos no somos tan pocos ni tan inocuos como a veces lo creemos. Si algo acusa el excesivo cerco de “seguridad” militar que instalaron en San Lázaro, es que tanto Calderón como Peña se saben débiles y cuestionados. Han tirado demasiado de la cuerda y temen por nuestra respuesta.

El nacimiento de la democracia griega nació a partir de un contexto similar al nuestro. Para tomar el poder de Atenas el tirano Iságoras (siglo 6 a. C) se hizo acompañar del temerario ejército de Esparta, llevando al límite la tolerancia del pueblo. Pero algo inesperado sucedió después. Los atenienses despertaron de su resignación, derrocaron al tirano y crearon una forma de elegir por primera vez a su autoridad.

Lo paradójico es que 2 mil 600 años después en México habría que librarse de esta suerte de sofisticada tiranía que llamamos “democracia”. Esta liberación puede darse usando la lógica, sin derramar una gota de sangre. Basta que abandonemos la postura del “canta y no llores” para desatar la creatividad que habrá de guiarnos hacia las salidas de emergencia.

TEXTO DE XIMENA PEREDO

18 febrero 2014 - Posted by | Sin categoría

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: